Los maestros árboles desde siempre nos han regalado su vida.

Ellos son maestros porque nos muestran cómo Dar, cómo Aportar, siendo lo que eres, con humildad y fuerza, sin máscaras ni pretender ser otra cosa que no son. Se dan por completo y manifiestan completamente su misión. Dan Su Fruto, sin parar de darse. Desde que muere la semilla hasta que muere el tronco del árbol, décadas o siglos después.

Cuando fui a Avalon me reenamoré del mundo Druida y de las Sacerdotisas, así como de los paisajes celtas de Avebury. Allí recordé. Recuperé el anhelo de recordar la sabiduría druídica y de contacto con los árboles, los animales, y todos los seres que conviven con nosotros en Gaia.
En ese momento, por «casualidades» de la vida, me encontré con una página web impresionante: la de la Fundación Ícaros: ellos habían recuperado un montón de sabiduría: la de los duidas íberos, la de la Rueda Maya, y la que me tocó aún más el corazón: la sabiduría del amor universal a través de hablar con los árboles.

Las sincronías me llevaron a querer comunicar con los árboles desde el corazón.

Cuando entras en la web de la Fundación Ícaros, te encuentras con artículos sobre los libros que ha escrito Joan Barniol, sobre las consultas que hacen Joan y Elena basadas en la treceava de la Rueda Maya de tu nacimiento para que conozcas tu misión en la vida y puedas hacerla con claridad, como los árboles, y también te encuentras el apartado del Taller Vivencial: Hablar con los Árboles.
Fui allí, quise ir a aprender a comunicarme con los árboles. Tienes que ir, es una experiencia que te abre puertas a poder trabajar con los vegetales que te rodean siempre que lo desees.

El taller de fin de semana ya empieza al llegar a la casa…el espacio donde está ubicada es mágico, tierra de Druidas, cerca de Solsona, en Catalunya. Es un recodo de paz y de vegetación viva, con animales y cielo estrellado….plena naturaleza, vaya.

Joan y Elena nos conducen, desde el corazón, con sabiduría y con amables instrucciones a contactar con los árboles que allí habitan. Es una experiencia que tienes que probar tú, yo no te la puedo explicar porque estoy segura de que cada uno la vive de una manera distinta. Lo que sí que te puedo decir es que es revelador a múltiples niveles.

Tanto por lo que ellos nos explican, como por lo que cada uno de los participantes descubrimos sobre nosotros mismos.

En sus retiros uno se re-encuentra.

Sí, allí haces un «reencontrarte» contigo mismo, acompañado por la sabiduría y la «mano izquierda» de los árboles, que te conducen a un estado de paz y de escucha activa potente.

Joan y Elena consiguen su hito, su objetivo, que es empoderar a todo humano que lo desea: todos tenemos un poder interior ligado a nuestra intuición, y ellos y los árboles hacen el equipo perfecto para que nos percatemos de que desarrollar la intuición y la magia no es difícil, es posible, pero hay que quererlo!

Creo que lo mejor es que sean los árboles los que te cuenten cosas interesantes, así que quizás alguno de estos días, te dejaré por escrito alguna de las comunicaciones que he tenido con los árboles estos días, después de que Joan y Elena nos enseñasen a «hablar» con ellos.

Y no me extiendo más….sólo agradecer la capacidad didáctica, la inteligencia y la bondad de estos dos maestros de la Fundación Ícaros….grandes grandes grandes de corazón. Y agradecer también al mundo vegetal que sigan ahí, sosteniendo y mirando…aportando.

Yo soy tú. Somos todo.

Seguimos adelante,

Mercè

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