Ponte cómoda.
Escucha el Audio:

Este es el gesto.

Imagina, solo por un instante,
que eso que estás sintiendo no es un problema que resolver,
sino algo que está esperando compañía.
No tienes que hacer nada con ello.
No tienes que entenderlo.
No tienes que llegar a ningún sitio.
Solo no te vayas.

Puedes decir internamente una sola frase, si te ayuda:
Estoy aquí.

No te dejo sola.

Puedes estar.

Dila una vez.

Y después, quédate en silencio unos segundos.

Cerrar sin exigencia

Antes de terminar, nota algo.
No si te sientes mejor.
No si ha cambiado la emoción.

Solo observa:
¿Te has atacado menos que otras veces?

Si la respuesta es sí, aunque sea un poco,
eso ya es suficiente.

Aquí no buscamos sentirnos bien.

Buscamos no abandonarnos cuando no nos sentimos bien.
Puedes seguir con tu día.
No tienes que hacer nada más.
Este gesto, tal como ha sido, ya cuenta.

Nota importante (muy importante)

Si te parece simple, está bien.
Si te parece raro, también.
Si no sabes muy bien qué ha pasado, es normal.
Esto no es una técnica.
Es una relación distinta contigo.
Y como toda relación, se entrena con tiempo y acompañamiento.

¿Y ahora?

Si al hacer esta experiencia has sentido, aunque sea un poco, que no te has atacado, que no te has ido, o que has podido quedarte contigo de una forma distinta… no es casualidad.
Esto que has probado aquí es el inicio de un cambio muy concreto: pasar de resistirte a lo que sientes, a acompañarte cuando algo duele o agobia.

Muchas mujeres que han recorrido este camino antes que tú lo expresan así:

“Respiro antes de reaccionar.”
“Ya no entro en pánico.”
“Soy más amable conmigo.”
“No me juzgo tanto.”
“Puedo parar.”
“Me siento acompañada por mí.”

No hablan de logros.
No hablan de haberse arreglado.
Hablan de relación consigo.

Y eso es exactamente lo que estás empezando a entrenar aquí.
Este gesto que acabas de hacer —tan simple, tan poco espectacular— es el primer movimiento del autoapoyo radical.
En El Camino de Autoapoyo Radical entrenamos esto con tiempo, con cuerpo y con acompañamiento.

No para sentirte bien todo el tiempo, sino para no abandonarte cuando no te sientes bien.
Para aprender a:

  • parar sin desaparecer
  • estar de tu parte cuando duele
  • sostener lo que sientes sin perderte
  • y convertirte, poco a poco, en casa para ti misma

Si sientes que este gesto te ha tocado algo, El Camino es el lugar donde seguir practicándolo, sin hacerlo sola.
Cuando estés preparada, puedes conocerlo aquí:
→ [Descubrir El Camino]

Yo seguiré escribiendo en Instagram, en los emails…y estoy a un email de distancia.

Escríbeme si quieres: info@sensiblemultiespecie.es