En estos tiempos que corren está bien parar y darte unos minutos para ti. Para respirar, en silencio, y dejarte llevar por una meditación que te invita a conectar con algún animal (o animal humano) de forma que le puedas enviar un mensaje intencional…una intención, un deseo, un «estoy aquí, deseo que estés bien».

En tiempos antiguos, parar y sentir al otro, enviándole en la distancia una sonrisa, era alimento para el alma. No sabemos a dónde van nuestros buenos deseos u oraciones, pero lo que sí es cierto es que intencionar pare el bien de otro nos da paz, nos llena el corazón, nos nutre, y podríamos decir incluso que algo se desbloquea en nuestro sistema energético.

En estos tiempos de baja vibración, elevar la vibración con buenos deseos, es bien. Y más aún si los buenos deseos van a seres inocentes que siempre dan amori incondicional, como nuestros compañeros de 4 patas.

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