En Facebook hace un tiempo os pregunté qué os gustaría mejorar en vuestro día a día. Aún puedes participar, pues me encanta saber de ti siempre, a cada momento: dale.
Encontrar la paz:
La clave más solicitada era encontrar claves para la paz.
Sí, en distintas situaciones, pero al fin y al cabo encontrar la serenidad. Se puede hablar largo y tendido sobre cómo encontrar la tranquilidad de cada uno, pero la primera herramienta es ésta:
1) DEFINIR PAZ.
Para algunos paz es silencio, para otros paz es bienestar de todos los que le rodean incluido él/ella. Para otras paz es quietud, pero no para todo el mundo pues paz puede ser un buen paseo por la cima de una montaña, así que empieza con este ejercicio:
DEFINE «PAZ», ¿qué es «paz» para ti? Piénsalo ahora.
2) PRESENCIA.
Otra buena herramienta bastante universal para la paz es la PRESENCIA:
Estar presente, estar aquí y ahora, es una gran manera de empezar a darte cuenta de todo lo que pasa por tu cabeza, y aprender a meditar te da técnicas para que no te frenes ante tantos pensamientos, y sigas con el entreno hacia la paz, llegando a ver tus pensamientos (por horribles o preocupantes que sean) como si fuesen «objetos» externos a ti que no te afectan, que van pasando por tu cabeza, como si fuesen titulares de las noticias.
Sí titulares de un periódico, los cuales tú decides si los lees o no, y por tanto, si te dejas influir por ellos y permites que te afecten o no a verlos.
· Para empezar a estar presente, aquí en mi blog hay varias herramientas, pero te digo una más fácil en esta entrevista que me hizo Silvia de Exploracoaching: estate quieta un minuto, sentada donde sea (si estás todo el día demandada por tu jefe o tu familia, ese lugar puede ser el baño, el ejercicio sólo te ocupará 60 segundos), y pon el cronómetro del móvil o el timer de la cocina a 60 segundos.
Sólo 60 segundos.
En estos 60 segundos lleva tu atención a la respiración, y date cuenta de cómo es el aire que entra y sale de ti, primero, y cuando ya domines esto, en los siguientes segundos date cuenta de cómo se eleva y se relaja tu pecho con cada respiración.
Sólo eso.
Eso te trae al presente: a la respiración que está ocurriendo aquí y ahora. Y le da unas micro-vacaciones a tu mente, que deja de pensar, por 3 segundos, en los pensamientos que locamente van de un lado para otro, y que se sumergen y emergen de manera frenética y desordenada por tu cabeza.
No estás loca. Es normal, en el mundo en que vivimos: tenemos sobre estimulación de la información y quehaceres que nos rodean y aprendemos a pensar en velocidad máxima, de forma patológica, de forma alejada a lo que una mente en paz puede hacer.
Nuestra sociedad crea pequeños monstruos (cada una de nosotras/os) que se auto-castran desde sí mismas, con pensamientos machacantes que hacen que vayamos frenándonos nosotras mismas a la vida.
Si frenamos nuestra paz, no emerge nuestra intuición, ni nuestro silencio, ni nuestra capacidad de escucha real de lo que quiero y de lo que me aporta el mundo que me rodea.
Si aprendo a escucharme y a escuchar al mundo no desde el juicio sino desde la paz, puedo vivir cada momento como un sinfín de espacios de presente, de deleite de lo que ocurre, sin ponerle pena ni sufrimiento, sino poniéndole amor y comprensión, para así, con el tiempo, aprender de cada cosa que he vivido y sigo viviendo. Sin resistencia, andando cada paso, dejando que mi tensión se vaya a un lado, o se caiga y quede en el camino. Si estoy en el presente puedo ver mis resistencias a la vida, y puedo dejarlas caer, dejarlas a un lado, para poder mirar la vida tal y como es. Quizás no es tan mala como parece, y si la juzgo como mala, pero me doy permiso para parar y estar en paz, quizás veo soluciones que desde la ofuscación anterior no podía ver.
Estas reflexiones las veo cada vez que hago una constelación con un cliente, pero también tengo el placer de saborearlas cuando practico Un Curso de Milagros. Estas dos son dos herramientas más, extra, que te recomiendo para llegar a la paz.
3) La MÚSICA.
Sí, es totalmente cierto que la música amansa a las bestias, pero haz este ejercicio de auto conocimiento para experimentar verdaderamente este dicho… El ejercicio es que descubras, recuerdes, o investigues, qué 3 músicas te dan calma, te dan paz: no a la vecina, sino a ti. Es un ejercicio muy personal, pues quizás a ti te da calma La Primavera de Vivaldi, y a otra persona esta bella pieza le activa demasiado y la lleva a la acción.
¿Qué música te relaja?
Yo para que te inspires te dejo esta bella pieza, Una mattina, de Ludovico Einaudi, que adoro y que sé que muchos de mis ex alumnos de meditación adoran (qué recuerdos, verdad, gente?).
Anda, ahora haz los ejercicios que te he propuesto, te dejo aquí un descargable para que no te cueste nada hacerlos:
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